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ASUNTOS DEL CORAZÓN
(traducción de Emilio Coco, Deva 2004)
ISBN 84-87958-62-1)
www.ateneo-obrero.org/LITERARIAS.htm

 

DESPACIO

Respira despacio,
déjate entrar
poco a poco
dentro de mí
disuelta y enrarecida,
deposita tu esencia
en mi mano
recogida.
Hete raptada:
te llevaré muy lejos
donde la vida
me obliga a ir,
mas pronto
para volver, al menos
con la nariz, a por ti
después de
extraerte
de mi tiesto.

 

LA PUERTA

Te habrás
percatado de que
cuanto más empujo
para entrar
más te haces
abierta
y, al abrirte
como si fueras
mi puerta,
te deslizas en mí
en el mismo punto
de mi estarte
dentro.
Y tenerte en mí
es reencontrarme
entero
en el centro
sin que me cueste,
en la coincidencia
de los opuestos.

 

HAMBRE

Puede que
sea un legado
del canibalismo,
lo de comerse
con los ojos
las manos
la boca y
todo el resto.
Pero cuanto más te como
más me das
hambre, tú:
me sacias
sin que resulte
agotado mi apetito.
Te deseo
y no me canso
de quererte,
y no me basta
nunca de tenerte.

 

CANSANCIO

Me despierto
más cansado
que cuando me
he dormido.
Es el efecto del pensamiento
que queda allí enredado
en el objeto
de su pasión
y no logra
apagarse,
arrastrado por
la visión del deslumbramiento.
Desde que me he
enamorado
sigo el rastro
de tu fantasma
y, en la ausencia,
vivo amplificado:
tu voz,
el olor... todo
se vuelve imaginado
y es una caza
que, de golpe
inconsciente en el sueño,
me deja más agotado.

 

SUEÑO

Esta noche
he soñado contigo:
me pedías
que te atara
manos y pies
sobre la cama
y querías hacer el amor
como si te hubiera,
yo, obligado...
para no sentir quizás
el remordimiento de la traición,
pero con el presentimiento
de acabar, sin embargo,
prisionera de ti misma:
que no mellara,
la intención verdadera,
tu feliz
hipocresía.
Pero ha sido
un sueño de dulzura,
en conclusión.
Nunca había experimentado
en mi vida
tanta ternura
dentro de la pasión.

 

SIN DEFENSAS

Me llamas
y me pretendes
con la urgencia
de tu piel:
quieres que te tome
y, más,
que te viole.
Me lo pides
sin hablar,
te gusta que lo haga
como a ti te apetece
y a mí me gusta hacerlo,
satisfacer
tus pretensiones,
porque te quiero
y estamos sin defensas
contentos con usar
y manos y lenguas
y dientes
uno encima del otro:
cuerpos rendidos,
cuerpos absorbentes.

 

DESPERTAR

Vigilo al mundo
que está volviendo
al día
detrás del pliegue
de tu rostro
dormido,
tras la respiración
que te atraviesa
la nariz y
dentro de la sonrisa
que el sueño
te ha dejado.
Es la dicha del amante
en el amado
por lo que está, sí,
naciente...
pero en su estado
ya resurgente
y jamás nacido por completo.

LA LLAVE

No hay bálsamo
non hay pomada
que valga para ungir
y regar...
para que
pase lo que
no quiere entrar.
Es el amor
la única llave
que al abrir los corazones
dilata los poros
y las fisuras
en fallas
y pasos y gargantas,
mientras enlaza
las figuras.
No hay límite,
no hay barrera
y corriendo
desclava la frontera.

 

LAS MANOS

Todo las manos saben
dicen y hacen:
te gusta que te toque
y yo me precipito en ti
en mi tocarte,
me agarro a tus lados
para derribarte
dentro más en lo hondo
y sé tenerte
cuanto más
me sé tenido,
salvado cuanto más
estoy perdido.
Y no te entro
sólo por la boca,
los ojos
y la nariz,
te cruzo en el sudor
estoy en tu sangre.
Y, en el descuartizamiento
una en el otro,
descuartizados
estamos más felices.

 

ARDIENTE

Me golpeas dentro
sin descanso,
me das tormento:
te siento
ya dueña
de mis venas,
reina de la fuerza
que, mientras, aprieta
fuera de mí
y trata de inundar
tu parte, sí, de ti
que continuamente aflora
asalta y engancha
mi ardiente
de resultar vencida,
gana potente
a la que de nada vale...
que tienes de perforar
empujada a deslizarte
hacia la sangre,
triunfal mi
heroína.

 

FUERA

Eres tú quien pide
que no se te haga
abrir nunca la boca
sino para besar
a quien te toca,
pretendes que me quede
encima de ti siempre,
sin darte ningun descanso,
y que te cubra
hasta dentro
de tu ojos abiertos,
sin dejarte en nada
en tu poder,
quieres ser apretada
y poseída,
te sientes amada
solo si tenida
más comprimida
y, al tenerte,
arrancada al fin
fuera de ti misma.

 

REINA

Eres perfecta
en tu ser partida
y non sentir
de ningún modo
la escisión
y, cada vez,
tú toda entera
de aquí para allá,
dominadora real
de la situación
en tu quererme
por distanciamiento
satisfecha
de mi estado
dependiente y enamorado
y, como reina,
siempre te has
aprovechado
y yo, para tenerte,
lo he aceptado.

 

EN MI AUSENCIA

Quiero
que en mi ausencia
te hablen
las cosas
que te he dado
y, si no puedo yo,
que queden ellas contigo
reunidas todas
para que te hagan tocar
allí el vacío
sin una respuesta
que me has dejado
encima, tú,
y que he probado
sin descanso
del todo inesperado
después de estar
contigo
la primera vez.

 

EN LA NIEBLA

Es como si
me hubieran arrancado
un parte de mí
y ya sin una pierna
o un ojo
o un brazo
avanzo en la niebla,
ya no consigo
más orientarme:
un vacío
me arrastra
hacia abajo,
me quita el aliento,
me acorta
la mirada,
me hace sentir
la vida cosa vana
e inútil molestia
porque no estás
conmigo.

 

ROSA ESPINA

Tu flor
bien protegida
preservada sometida
custodiada en las cañadas
coronada
de las espinas
resistente a la mano
que la busca...
que se queda
a la espera despacito
y expedita luego
la tienta
bajada y de nuevo subida,
escondida allí cerca
en defensa vigilada
a lo largo de la frontera
por un filo más
sutil
que sin embargo
no me cercena
mientras avanzo
con los dedos
en el nombre de la vida
por amor
dentro de la herida.

 

DENTRO DE TU BOCA

Qué ardiente sueño
dentro de tu boca:
cogido y dejado
rendido en el mordisco
otra vez arrastrado
empujado y tragado
por la fuerza potente
de tu amor.
Y no querer
nada más
sino ser tú
dentro de ti
en el corazón de tu corazón,
formando parte
de tu mismo olor.

 

DEBAJO DE LA CAMISETA

Cuando esté lejos
soñaré contigo
y, al soñarte,
intentaré
no soñar
pensando tocar
realmente
tu piel de luna,
tus cabellos
y pondré la mano
en tu espalda
bajo la camiseta,
guiado allí por ti
riendo por el entendimiento.
Y lograré apresar
el fantasma.

 

PUNTO FIJO

La luz
que baja a lo profundo
avanza
con su viento
corriendo por el mundo.
Y, cuando yo
me duermo, 
se enciende la cascada
de mi pensamiento
y quedas amplificada
como en la pantalla
de mis pupilas,
te conviertes en la figura
que resplandece
entre mil,
el verdadero punto fijo.
Siento que
no soy prisionero:
me das miedo
de mi propio miedo.

 

TE QUIERO

Te quiero
en toda tu carne
abierta y mordida
arañada y estrecha
para hacer de ti
el alimento prepotente
la sola medicina
que me da vigor
y volviendo a sanar
dicta, ordena
a la mente en su carrera
que se entregue,
segura, a la divina
ofrenda consagrada
del amor
y a su carnicería.

 

PENSAMIENTO

Si hay algo
que he perdido
con los años
casi por completo
es el miedo.
Perdona por lo tanto
mi naturaleza
de descarado (pero
no de depravado),
mientras te veo
– envidioso por amor
más que disgustado –
estrechada en los brazos
de tu marido
y me pregunto
si no creíste
al menos una vez
que estuviera yo
allí echado
en lugar de él
y, admitiendo también
que tu cabeza
te ha impedido
pensarlo (pero
no hacerlo),
si con tu piel al fin
no me has sentido a mí
encima de tu cuerpo
y, después de tenerme
en el sueño,
no pensaste
que me hubieras querido
en los hechos.

 

MIENTRAS TANTO

Déjate llevar,
estrecha en el lazo
de mi abrazo
y segura de que nada
de lo que nos ata
te será sustraído,
entregada
ya sin miedo
a lo que nos aguarda,
protegida por mi mirada
y por el aliento
que es la única medida
en la oscuridad del presente,
mientras que dando vueltas
fuera de la puerta
el mundo espera
benévolo e indulgente
con nuestras vidas
clandestinas.
Aunque, al final,
el mundo se sale
siempre con la suya.

 

ATRACCIÓN

Tal vez
no me ame,
ella misma
no lo sabe,
pero le gusta.
Espera
que la apriete
entre los brazos,
quiere mis besos
pero no lo dice
sin embargo
expresamente,
no lo acepta...
me envía su
mensaje mudo
a través del móvil,
porque sabe
que ya no estaremos
durante un rato
tan cercanos:
segura desde lejos.
Lo hace por atracción,
es la única
admisión
que he obtenido.
Que yo le guste
sin amor
es una herida seca
con mínimo dolor
en mi vida
pero, a trechos, arrolladora,
sí, infinita.

 

OTRA VIDA

Mi suerte,
contigo, es siempre
la de esperar...
que tú termines
tu trabajo
y tengas ganas
de verme
sin que lo pretenda,
que te dispongas
preciosa y casi ofendida
a entregarme
tu entereza
más majestuosa
hallando, entre tanto, tú
algo excitante
en mi estar
amputado por la espera.
Y, en tus ratos
perdidos
me he forjado
otra vida
a miles de kilómetros
distante,
incierta y sin embargo
aún más atrayente
en su estado
de estable herida
en sí tambaleante.

 

ACTO EXTREMO

En el inventario
de las cosas posibles
y que nunca hubiera
imaginado,
lo más
que se podía hacer
yo lo he hecho.
Ha sido un acto
no sé si generoso
o temerario,
deseoso quizás
pero sin fingimiento
de demostrarte
que nada, contigo,
ya me está impedido
y no me siento
por ello, no,
un tiburón,
más bien, yo,
traicionado:
comprar un regalo
para traérselo
a tu marido.

 

A ESCONDIDAS

Te encuentro
en el sitio que decides
y estamos juntos
cuando tú quieres:
nos amamos a escondidas.
Dices que quieres
sólo mi piel
y que es mi carne
que te atrae,
no puedes tener el resto
porque no sabes
qué hacer con él.
De ti, yo tomo todo:
alma y cuerpo.
Pero tú también
sin saberlo
te caes
en las redes
de mis pensamientos
y, al final, no soy
el solo prisionero.
Nos comemos
y al dejarnos
después de comernos
somos todavía partes
uno del otro,
cada vez más felices
y desgraciados.

 

DUDA

Me preguntas
qué es lo que voy
a tomar de ti
qué género de oferta
me hace soportar
lo que soporto
para oírte respirar
apoyada en mí
apretado sobre
tu cuerpo palpitante
que al rechazarme
se encadena y aprieta
reclamando
que yo lo cubra
a más no poder
para que al tomarte
te sepulte
y me hagas sentir
luego toda la pena
del alejamiento
por la parte encendida
que cada vez
al fin
te dejo encima.

 

COMO LA NIEVE

Me vienes encima
como la nieve
y me cubres
sin ni siquiera
enterarme.
Y ya no oigo
sino tu voz,
no veo
sino lo blanco
de tu cuerpo
que al vaciarse
me ha sumergido
y ya no respiro
dentro de ti,
estoy ya muerto.

 

VENGANZA

Hoy es la primera vez
que he renegado de ti
y he hablado de ti
como si me fueras indiferente
y, para hacerlo, he hecho
como si nada:
he borrado un instante
tu rostro,
he escupido
tu sabor.
He dicho a otra
que sólo te preocupa tu carrera,
cosa en verdad
del todo verdadera,
pero al decirlo
me he vengado
de tu amor débil
demasiado controlado.
Para ti, en el fondo,
qué he sido
sino una ocasión
de vanidad y distracción...
Sentirme una atracción
o, peor, una vacación
no me ha divertido
y menos aún
descubrirme un peligro
a tu orden constituido.

 

TODA ENTERA

He empezado, sí,
a olvidarte
por otra
que me ha gustado
y se me ha entregado
feliz y generosa
por completo.
Pero estaba tomando
sólo la parte
donde te hallaba
representada,
así pensaba
tenerte
allí abierta y abandonada
y, al fin, la he llamado
con tu nombre
y ella se ha enfadado.
Más bien, riendo
me ha dicho
que se sentía amada
también en aquella
situación desequilibrada,
conmigo que en ella
te buscaba.
Entonces la he deseado
de verdad,
he aquí la cosa prodigiosa
que ocurría:
ella ya no cortada
y yo de nuevo entero.
La deseaba a ella
que me deseaba.

 

SORPRESA

Me consolaba a mí
que estaba consolándola,
yo pensando en ti
y, ella, en otro
que ocupa mi lugar
en una empresa activa
de mutuo socorro
entre personas
y de consuelo.
Nosotros, infelices
por no correspondernos,
nos estrechábamos los dos
en la cama
pero éramos tantos
por un efecto
de expansión
y en el entendimiento progresivo
ahora, luego,
ya no somos
solamente amigos:
sin remordimiento
incluso con sorpresa
en medio del camino
perdidos y encontrados
nos gusta estar
muy amantes amados.

 

PARACAÍDAS

Quítate, por fin,
de frenar:
relájate
y déjate llevar.
Verás que
al precipitarte
te serviré yo
como red,
como escudo
en el salto,
y descubrirás
que rebotar
después de la caída
es como encontrar
otra vida
que creías
ya perdida.

 

SOLO

Ahora duermo
todo el día
e intento soñar contigo:
es la manera
que me queda
para hallarte
dentro de mí mismo
y hacerte mía.
Y, cuando me hundo
contigo
en un sueño,
ya no quiero
dejarte ir
y es una lucha
entre el deseo
de llevarte conmigo
y tu continuo
deslizarte
hasta desprenderte de mí.
Así me despierto
solo en la cama
y no te tengo cerca...
queriendo sumirme
de nuevo en el sueño,
pongo la cabeza encerrada
bajo la almohada
para que en el llanto
yo pueda sin freno
al menos gritar.

 

ENCIMA

Mientras la beso
es a ti a quien beso.
La beso sólo
para besarte.
Lo hago justamente
para hallarte
porque me estás lejana
y te traiciono
para amarte,
voy a buscarte
dentro de otro cuerpo
no para hacerte agravio
y no es cosa vana.
La tengo entre los brazos
pero es a ti a quien abrazo
y a ti me aprieto
con todo mi coraje.
Te gozo en ella
que está gozando
y mientras se está viniendo,
eres tú quien te vienes
contra mi pecho
bajo mis manos.
Y cuando te has venido,
no te dejo ir
por lo que puedo:
tú no estás
y sin embargo te he tenido
y me quedas encima.

 

AL FIN

Contigo a lo mejor
hallaré el camino
que no he encontrado,
de quien ama
sin ser
correspondido
y liberado, ahora,
del voto
de la mutua recompensa,
liberado del peso
que pesa sobre sí mismo
en cualquier sentido,
sin tener que sentir
mi placer
y al eliminarlo todo
amaré al fin
sólo para amar.

 

CONTRADICCIÓN

Yo que te quiero
dulcemente
en mi hallada
ingenuidad
entregado finalmente
por mí mismo
al imperio dichoso
del afecto,
incluso con aires
de madurez,
y tú distraída
tan sólo por el amor
acogido y administrado
en el signo de tu vana
y dulce vanidad,
que empujas todo
hacia el desmoronamiento
y obstinada pides,
en la cama,
que te trate
igual que una ramera.

 

EN PASIVIDAD

Me llamas sólo
cuando te da la gana
para llenar los huecos
de afecto y vanidad.
En fin estoy dispuesto
a salir a tu encuentro
porque para mí
lo importante es
que te ame yo
y te agradezco
no obstante
tu manera
de amarme,
tú, en pasividad.
Toma
lo que te parezca bien:
pues lo
puedes hacer.
Me abandono
en tus brazos
para encontrarme
y, mirándote,
para mirarme
a la cara
en toda libertad
sin indulgencia, sí,
sino con piedad.
Infeliz
de mi felicidad.

 

ESTADO PERFECTO

Sueño con estar
en mi estado
perfecto
con una mujer
que en la casa
no hace nada,
no cocina
y no limpia:
se ocupa de mí
continuamente
a mi lado
y le gusta
mirar el mundo
desde el campo de batalla
de mi cama
dejándolo
sólo para volver
después de un rato
subiendo otra vez con el efecto
de apreciar más
desde allí abajo
el aliento de la vida.

 

NO OSTANTE

A lo mejor, te halaga
incluso
saberte amada.
Pero lo que te place
es, no obstante,
la idea
de ser la última
de las muchas
que crees
que he tenido
antes de ti.
El sueño
de haberte dado
a un seductor
aunque me desacredite
te seduce más
que el amor
que yo te tengo.
Y al contrario
al quedárteme
por debajo
eres tú
justamente
quien me ha seducido.

 

TU DESEO

Me sentías flojo
pero era sólo
la impresión
que te daba
de descuidarme,
de no entrar
en la contienda.
Te he preguntado
si querías de veras
por lo que vale
mi parte
más brutal.
Es, sí,
lo que pretendías
estar: torturada,
crucificada
en el palo.

 

ÉL

Hablas de él,
de su buen corazón
de la abnegación total
que te da...
de las otras muchas
cualidades
de tu marido.
Es a él solamente
a quien reservas tu amor
y todo tu infinito
respeto.
Has dicho
que no podrás
amarme nunca,
que para mí sientes
tan sólo una atracción.
Te quedas justo el tiempo
de encontrar la cama
y, por cada una
de estas rendiciones,
me haces cumplir luego
el debido castigo.

 

FICCIÓN

Eres tú quien
me has cazado
fingiendo
ser la presa
y en mi tomarte
me has capturado,
me has atado
a la cadena:
yo soy el perro
y tú la hiena.
Decides los tiempos
y las ocasiones,
fingiendo
que me haces concesiones.
Me has pedido
y lo has pretendido
a más no poder
que te pusiera
las manos encima.
Pero tus manos
son la fuente
de mis lesiones:
yo, el golpeado.

 

SORPRESA

No sé
por qué te amo
pero es un hecho
mi sentirme
prendido y, sí,
no sólo atraído,
conquistado
en lo profundo
y empujado a proyectarme
fuera de mí
atento a tu vida
y dispuesto a darte
justamente para dar,
a buscar persiguiendo
lo que es
tu bien,
cada vez emocionado
al encontrarme
junto a ti
feliz y despreocupado
no queriendo nunca más
quedarme de ti apartado.

 

NOVEDAD

Desde que
te conozco
ha cambiado mi vida:
me despierto
imaginando tu rostro
en la almohada,
al acostarme
eres mi
último pensamiento,
a menudo sueño contigo...
Y el misterio es
la adherencia inmediata
más total,
la fusión
que cada vez
se realiza
de más cerca.
Jamás con ninguna otra
me había ocurrido:
la combinación
la continuidad
el engarce más absoluto.

 

(traducción de Emilio Coco)

 




  Paolo Ruffilli Mail: paolo.ruffilli@alice.it