ASUNTOS DEL CORAZÓN
(traducción ibero-americana de Zingonia Zingone, 2014)

DESPACIO

Respira despacio,
déjate
poco a poco
entrar en mí
disuelta y enrarecida
deposita tu esencia
recogida
en mi mano.
Raptada:
te llevaré muy lejos
donde la vida
me exige ir,
pero pronto
será volver, al menos
de nariz, a ti
tras vaciarte
de mi vasija.

 

LA PUERTA

Te habrás
dado cuenta que
más empujo
para entrar
más te abres
y, al abrirte
como si fueras
mi puerta,
te deslizas en mí
en el punto mismo donde
en ti quedo
adentro.
Y tenerte en mí
es encontrarme
de nuevo entero
en el centro
sin aprieto,
en la coincidencia
de los opuestos.

 

HAMBRE

Será un legado
del canibalismo,
lo de comerse con los ojos
las manos
la boca
y todo el resto.
Pero al comerte más
despiertas más
mi hambre de ti:
me sacias
sin agotar
mi apetito.
Te deseo
y no me canso
de desearte,
y no me basta nunca
tenerte.

 

CANSANCIO

Me despierto
más cansado
que cuando me duermo.
Es el pensamiento
que queda allí
enmarañado en el objeto
de su pasión
y no logra apagarse,
arrastrado por la visión
del deslumbramiento.
Desde que me enamoré
sigo las huellas
de tu fantasma
y, en la ausencia,
vivo amplificado:
tu voz,
el olor... todo real
en mi imaginación,
y es una caza
que de golpe
inconscientemente
en el sueño me deja
agotado.

 

SUEÑO

Esta noche
soñé contigo:
me pedías
que te atara
manos y pies
sobre la cama
y querías hacer el amor
como si te hubiera,
yo, obligado...
para no sentir quizás
el remordimiento de la traición,
sospechando de acabar,
sin embargo,
prisionera de ti misma:
que no mellara,
la intención verdadera,
tu feliz
hipocresía.
Pero ha sido
un sueño de dulzura,
en conclusión.
Nunca había sentido
en mi vida
tanta ternura
dentro de la pasión.

 

SIN DEFENSAS

Me llamas
y me pretendes
con la urgencia
de tu piel:
quieres que te tome
y, más,
que te viole.
Me lo pides
sin hablar,
te gusta que lo haga
como a ti te apetece
y a mí me gusta hacerlo,
satisfacer tus pretensiones,
porque te amo
y estamos sin defensas
contentos de usar
manos y lenguas
y dientes
uno encima del otro:
cuerpos rendidos, cuerpos
absorbentes.

 

DESPERTAR

Vigilo al mundo
que vuelve al día
detrás del pliegue
de tu rostro
dormido, más allá
del respiro que cruza
tu nariz,
y en la sonrisa
que el sueño te dejó.
Es la dicha del amante
en el amado
por lo naciente,
sí...
pero en estado resurgente,
y nunca
nacido por completo.

LA LLAVE

No hay bálsamo
no hay pomada
que pueda ungir
y regar...
forzando
lo que no quiere
entrar.
Es el amor
la única llave
que al abrir corazones
dilata los poros y las grietas
en fallas
pasos y gargantas,
mientras va anudando
las figuras.
No hay límite
no hay barrera
y corriendo
desclava el confín.

 

LAS MANOS

Saben, dicen y hacen
todo
las manos:
te gusta que te toque,
y yo me precipito en ti
en mi tocarte,
aferrado a tus flancos
para desplomarme adentro
en lo más profundo,
y siento que más
te tengo
cuanto más
me tienes tú a mí,
y entre más perdido
estoy,
más me salvo.
Y no entro sólo
por tu boca, tus ojos
y tu nariz,
transpaso tu sudor
y vivo en tu sangre.
Estamos descuartizados
uno en el otro
y, al descuertizarnos
alcanzamos más beatitud.

 

ARDIENTE

Lates sin descanso
en mis adentros
dándome tormento:
señora de mis venas,
reina de la fuerza
que desde fuera de mí
aprieta
y trata de inundar
tu parte de ti
que continuamente aflora
asalta y engancha
mis ardientes
de ser vencidas ganas
potentes
a las que de nada vale...
que tienes de perforar,
te empuja a deslizarte
hacia la sangre,
mi triunfal heroína.

FUERA

Eres tú quien pide
que no te dejen nunca
abrir la boca
sino para besar
a quien te toca,
pretendes que me quede
encima de ti siempre,
sin darte descanso,
que te cubra hasta dentro
de tus ojos abiertos,
sin dejarte
nada a tu merced,
quieres ser apretada
y poseída,
te sientes amada
sólo si tenida
más comprimida
y, al tenerte,
arrancada al fin
fuera de ti misma.

 

REINA

Eres perfecta
en tu ser partida
y no sentir
la escisión,
y cada vez,
toda entera
de aquí para allá,
dominas
la situación
en tu desearme
por desapego
satisfecha
de tenerme dependiente
y enamorado,
y como reina
siempre te has
aprovechado
y yo, para tenerte,
lo he aceptado.

 

EN MI AUSENCIA

Quiero
que en mi ausencia
te hablen
las cosas
que te he dado,
y si no puedo yo,
que queden ellas contigo
reunidas
para que allí toques
el vacío
sin respuesta
que me has dejado encima
y yo he sentido
sin descanso,
del todo inesperado
tras de estar contigo
la primera vez.

 

EN LA NIEBLA

Es como si
me hubiesen arrancado
un parte de mí
y sin una pierna
o un ojo
o un brazo
avanzara en la niebla;
ya no consigo
orientarme:
un vacío
me arrastra
hacia abajo,
me quita el aliento,
acorta mi mirada,
me hace sentir
la vida tan vana
e inútil molestia
porque tú estás
lejos.

 

ROSA ESPINA

Tu bien
protegida flor
preservada sometida
custodiada en las ranuras
coronada de las espinas
es resistente a la mano
que la busca...
y se pone quedita
a la espera
y luego pronta
la tienta
hacia abajo y de luego arriba,
escondida allí cerca
vigilada en defensa
en el confín
por un filo más
sutil
que sin embargo
no me cercena
mientras avanzo
con los dedos
por amor
adentro de la herida.

 

DENTRO DE TU BOCA

Qué ardiente sueño
dentro de tu boca:
cogido y dejado
rendido en el mordisco
otra vez arrastrado
empujado y tragado
por la fuerza potente
de tu amor.
Y no querer ya
nada más
sino ser tú
dentro de ti
en el corazón de tu corazón,
formando parte
de tu mismo olor.

 

DEBAJO DE LA CAMISETA

Cuando esté lejos
soñaré contigo
y, al soñarte,
intentaré
no soñar
pensando que toco
realmente
tu piel de luna,
tus cabellos
y pondré la mano
en tu espalda
bajo la camiseta,
guiado allí por ti
que, cómplice, te ries.
Y lograré apresar
también al fantasma.

 

PUNTO FIJO

La luz
que baja a lo profundo
se desplaza
con su viento
por el mundo.
Y, cuando
me duermo,
se enciende la cascada
de los pensamientos
y quedas amplificada
como en la pantalla
de mis pupilas,
te conviertes en la figura
que resplandece
entre mil,
el verdadero punto fijo.
Siento que
no soy prisionero:
me das miedo
de mi propio miedo.

 

TE DESEO

Te deseo
en toda tu carne
abierta y mordida
arañada y estrechada
para que sea
el alimento prepotente
la sola medicina
que me da vigor
y volviendo a sanar
dicta, le ordena
a la mente en movimiento
que se entregue,
segura, a la divina
ofrenda consagrada
del amor
y a su carnicería.

 

PENSAMIENTO

Si hay algo
que he perdido
con los años
casi por completo
es el miedo.
Perdona por lo tanto
mi forma descarada
(pero no perversa)
de ser, cuando te veo
– envidioso por amor
más que por despecho –
prensada en brazos
de tu marido,
y me pregunto
si habrás al menos
una vez pensado
que allí echado
en su lugar estaba yo,
y admitamos también
que tu cabeza
te haya impedido
pensarlo (pero
no hacerlo),
si con tu piel
me habrás sentido
encima de tu cuerpo,
y después de tenerme
en la fantasía,
habrás pensado
que hubieras deseado tenerme
de verdad.

 

MIENTRAS TANTO

Déjate llevar,
estrecha en el lazo
de mi abrazo
y segura de que nada
de lo que nos ata
te será sustraído,
entregada
ya sin miedo
a lo que nos aguarda,
protegida por mi mirada
y por el aliento
que es la única medida
en la oscuridad del presente,
mientras que dando vueltas
fuera de la puerta
el mundo espera
benévolo e indulgente
con nuestras vidas
clandestinas.
Aunque, al final,
el mundo gana siempre
todos los partidos.

 

ATRACCIÓN

Tal vez
no me ame,
ella misma
no lo sabe,
pero se queda.
Espera
que la apriete
entre los brazos,
quiere mis besos
sin embargo nunca
me lo dice de cara,
no lo acepta...
me envía su
mensaje mudo
a través del móvil,
porque sabe
que por un rato
no estaremos tan cerca:
en la seguridad de la distancia.
Lo hace por atracción,
es la única
admisión
que he obtenido.
Que me desee
sin amor
es una herida seca
con mínimo dolor
en mi vida
pero, a trechos, arrolladora,
sí, infinita.

 

OTRA VIDA

Mi suerte,
contigo, es siempre
la de esperar...
que tú termines
tu trabajo
y tengas ganas
de verme
sin que lo pretenda,
que te dispongas
preciosa y casi ofendida
a entregarme
tu entereza
más majestuosa
hallando, entre tanto, tú
algo excitante
en mi estar
amputado por la espera.
Y, en tus ratos
perdidos
me he forjado
otra vida
distante
miles de kilómetros,
incierta y sin embargo
aún más atrayente
en su estado
de estable herida
en sí tambaleante.

 

ACTO EXTREMO

En el inventario
de las cosas posibles
y que nunca hubiera
imaginado,
lo más
que se podía hacer
yo lo he hecho.
Ha sido un acto
no sé si generoso
o temerario,
deseoso quizás
pero sin fingimiento
de demostrarte
que nada, contigo,
ya me es impedido
y no me siento
por ello, no,
un tiburón,
más bien, yo,
traicionado:
comprar un regalo
para tu marido.

 

A ESCONDIDAS

Te encuentro
en el sitio que decides
y estamos juntos
cuando tú quieres:
nos amamos a escondidas.
Dices que quieres
sólo mi piel
y que es mi carne
que te atrae,
no puedes tener el resto
porque no sabes
qué hacer con él.
De ti, yo tomo todo:
alma y cuerpo.
Pero tú también
sin saberlo
te caes
en las redes
de mis pensamientos
y, al final, no soy
el único prisionero.
Nos comemos
y al dejarnos
después de comernos
somos todavía partes
uno del otro,
cada vez más felices
y desgraciados.

 

DUDA

Me pregunto
qué me das
cuál oferta
me hace soportar
lo que soporto
para sentir tu respiro,
apoyado en mí
apretado encima
tu cuerpo palpitante,
que al rechazarme
se encadena y aprieta
pretendiendo
que yo lo cubra
lo más que pueda
que te sepulte
al tomarte,
y luego
me hagas sentir
toda la pena
del alejamiento
por la parte encendida
que cada vez
termino
dejándote encima.

 

COMO LA NIEVE

Me vienes encima
como la nieve
y me cubres
sin que yo
ni siquiera
me entere.
Y ya no oigo
sino tu voz,
no veo
sino lo blanco
de tu cuerpo
que al vaciarse
me ha sumergido
y ya no respiro
dentro de ti,
estoy ya muerto.

 

VENGANZA

Hoy es la primera vez
que renegué de ti
y hablé de ti
como si me fueras indiferente
y, para hacerlo, hice
como si nada:
borré tu rostro
por un instante,
escupí tu sabor.
Le dije a otra
que sólo te preocupa tu carrera,
cosa en verdad
del todo verdadera,
pero al decirlo
me vengué
de tu amor débil
demasiado controlado.
Para ti, en el fondo,
qué he sido
sino una ocasión
de vanidad y distracción...
Sentirme una atracción
o, peor, una vacación
no me divierte para nada
y menos aún
descubrir que soy
un peligro
a tu orden constituido.

 

TODA ENTERA

He empezado, sí,
a olvidarte
por otra
que me ha gustado
y se me ha entregado
feliz y generosa
por completo.
Pero estaba tomando
sólo la parte
donde te hallaba
representada,
así pensaba
tenerte
allí abierta y abandonada
y, al fin, la llamé
con tu nombre
y ella se enojó.
Más bien, riéndose
me dijo
que se sentía amada
también en aquella
situación desequilibrada,
conmigo que en ella
te buscaba.
Entonces la deseé
de verdad,
he aquí la cosa prodigiosa
que ocurría:
ella ya no estaba partida
y yo, de nuevo entero.
La deseaba a ella
que me deseaba.

 

SORPRESA

Me consolaba a mí ella
que yo estaba consolado,
yo pensando en ti
y, ella, en otro
que ocupa mi lugar
en una empresa activa
de mutuo socorro
entre personas
y de consuelo.
Nosotros, infelices
por no correspondernos,
nos estrechábamos los dos
en la cama
pero éramos tantos
por un efecto
de expansión
y en el entendimiento progresivo
ahora, luego,
ya no somos
solamente amigos:
sin remordimiento
incluso con sorpresa
en medio del camino
perdidos y encontrados
nos gusta estar así,
amantes amados.

 

PARACAÍDAS

Deja, por fin,
de frenar:
relájate
y déjate llevar.
Verás que
al precipitarte
yo seré tu red,
tu escudo
en el salto,
y descubrirás
que rebotar
después de la caída
es como encontrar
otra vida
que creías
ya perdida.

 

SOLO

Ahora duermo
todo el día
e intento soñar contigo:
es la manera
que me queda
para hallarte
dentro de mí mismo
y hacerte mía.
Y, cuando me hundo
contigo
en un sueño,
ya no quiero
dejarte ir
y es una lucha
entre el deseo
de llevarte conmigo
y tu continuo
deslizarte
hasta desprenderte de mí.
Así me despierto
solo en la cama
y no te tengo cerca...
queriendo sumirme
de nuevo en el sueño,
pongo la cabeza encerrada
bajo la almohada
para que en el llanto
yo pueda sin freno
al menos gritar.

 

ENCIMA

Mientras la beso
es a ti a quien beso.
La beso sólo
para besarte.
Lo hago justamente
para hallarte
porque me estás lejana
y te traiciono
para amarte,
voy a buscarte
dentro de otro cuerpo
no para hacerte agravio
y no es cosa vana.
La tengo entre los brazos
pero es a ti a quien abrazo
y a ti me aprieto
con todo mi coraje.
Te gozo en ella
que está gozando
y mientras se está viniendo,
eres tú quien te vienes
contra mi pecho
bajo mis manos.
Y cuando te has venido,
no te dejo ir
por lo que puedo:
tú no estás
y sin embargo te he tenido
y me quedas encima.

 

AL FIN

Contigo a lo mejor
hallaré el camino
que no he encontrado,
de quien ama
sin ser
correspondido
y liberado, ahora,
del voto
de la mutua recompensa,
liberado del peso
que pesa sobre sí mismo
en todo sentido,
sin obligación de sentir
mi placer
y al eliminarlo todo
amaré al fin
sólo para amar.

 

CONTRADICCIÓN

Yo que te quiero
dulcemente
en mi hallada
ingenuidad
entregado finalmente
por mí mismo
al imperio dichoso
del afecto,
incluso con aires
de madurez,
y tú distraída
tan sólo por el amor
acogido y administrado
en el signo de tu vana
y dulce vanidad,
que empujas todo
hacia el desmoronamiento
y obstinada pides,
en la cama,
que te trate como puta.

 

EN PASIVIDAD

Me llamas sólo
cuando te da la gana
para llenar los huecos
de afecto y vanidad.
En fin estoy dispuesto
a salir a tu encuentro
porque para mí
lo importante es
amarte yo
e igual te agradezco
tu manera
de amarme,
tú, en pasividad.
Toma
lo que qieras:
claro que puedes.
Me abandono
en tus brazos
para encontrarme
y, mirándote,
para mirarme
a la cara
en toda libertad
sin indulgencia, sí,
sino con piedad.
Infeliz
de mi felicidad.

 

ESTADO PERFECTO

Sueño con estar
en mi estado
perfecto
con una mujer
que en la casa
no hace nada,
no cocina
y no limpia:
se ocupa de mí
continuamente
a mi lado
y le gusta
mirar el mundo
desde el campo de batalla
de mi cama
dejándolo
sólo para volver
después de un rato
subiendo otra vez con el efecto
de apreciar más
desde allí abajo
el aliento de la vida.

 

SIN EMBARGO

A lo mejor, te halaga
incluso
saberte amada.
Sin embargo,
lo que te gusta
es la idea
de ser la última
de las muchas
que crees
que he tenido
antes de ti.
El sueño
de haberte dado
a un seductor
aunque me desacredite,
te seduce más
que el amor
que yo te tengo.
Y al contrario
al quedárteme
por debajo
eres tú
mientras tanto
quien me seduce.

 

TU DESEO

Me sentías flojo
pero era sólo
la impresión
que te daba
de descuidarme,
de no entrar
en la contienda.
Te he preguntado
si querías de veras
por lo que vale
mi parte
más brutal.
Es, sí,
lo que pretendías
estar: torturada,
crucificada
en el palo.

 

ÉL

Hablas de él,
de su buen corazón
de la abnegación total
que te da...
de las otras muchas
cualidades
de tu marido.
Es a él solamente
a quien reservas tu amor
y todo tu infinito
respeto.
Has dicho
que no podrás
amarme nunca,
que para mí sientes
tan sólo una atracción.
Te quedas justo el tiempo
de encontrar la cama
y, por cada una
de estas rendiciones,
me haces cumplir luego
el debido castigo.

 

FICCIÓN

Eres tú quien
me cazó
fingiendo
ser la presa
y en mi tomarte
me capturaste,
me ataste
a la cadena:
yo soy el perro
y tú la hiena.
Decides los tiempos
y las ocasiones,
fingiendo
que me haces concesiones.
Me pediste
y lo has pretendido
a más no poder
que te pusiera
las manos encima.
Pero tus manos
son la fuente
de mis lesiones:
yo, el golpeado.

 

SORPRESA

No sé
por qué te amo
pero es un hecho
mi sentirme
prendido y, sí,
no sólo atraído,
conquistado
en lo profundo
y empujado a proyectarme
fuera de mí
atento a tu vida
y dispuesto a darte
justamente para dar,
a buscar persiguiendo
lo que es
tu bien,
cada vez emocionado
al encontrarme
junto a ti
feliz y despreocupado
no queriendo nunca más
quedarme de ti apartado.

 

NOVEDAD

Desde que
te conozco
ha cambiado mi vida:
me despierto
imaginando tu rostro
en la almohada,
al acostarme eres
mi último pensamiento,
a menudo sueño contigo...
Y el misterio es
la adherencia inmediata
más total,
la fusión
que cada vez
se realiza
de más cerca.
Jamás con ninguna otra
me había ocurrido:
la combinación
la continuidad
el engarce más absoluto.

 

(traducción iberoamericana de Zingonia Zingone)

 




  Paolo Ruffilli Mail: paolo.ruffilli@alice.it