(
 

CAMARA OSCURA
(trad.Josè Luis Reina Palazon, Calima, 2001)
ISBN 84-899972-37-0
www.calimaediciones.com


Tal vez, porque
en el paquete de las fotos
por convención
el grito es mudo y
está bloqueado el curso
en la suspendida evolución,
hacia adelante y hacia atrás.
Todo ya ha sucedido
y allí queda establecido
con mínima distancia,
los ruegos y las culpas
puestos bajo cristal.
Los vivos están muertos :
cogidos en ausencia
de estatuto, en el acto
de bajada sin puertos
pero con sus salidas
y venidas.
Vivos están los muertos.



"El elemento histórico, en las cosas, no es más que la
expresión del sufrimiento pasado "
T.W. Adorno, Minima moralia


" Más allá del amor, más allá del odio, más allá de la muerte, resiste lo que nos interesa "
F. Nietsche, Así habló Zaratustra



la sombra del rostro
la imagen refleja
la estela que a sí sigue
la impresión terminada
bajo el cristal....
la proyección de una vida
que la precede
permaneciendo atrás

la cifra dada
y perdida, misteriosa,
de un ser a
caballo, dentro y
fuera : el yo dominado
por un absoluto entero
e indiferenciado...
las huellas de un
discurso en sí extraviado,
perdido, desvarado
sobre el declive del
tiempo fulminado




El objeto que se ha
ofrecido al objetivo,
comprimido y destacado
A muerte condenado ,
sin embargo allí suspendido
a tiempo indefinido
dibujado, absurdamente,
en su ser extendido.
El acto fracasado.



1
( El charlestón de raso
con flores de lentejuelas
y franjas de perlezuelas
sobre piernas desnudas.
los escarpines decolletés
con cinta.
Una mano en el costado
y otra para arreglar
los cabellos detrás del cuello.
Los labios estrechos,
de corazón.
Firmado, debajo, al borde :
Wanda Del Amor.
El 2 del 7 del ´38. )

Soubrette de varieté
de pequeños teatros
de cuarto orden,
más atentos que al arte
a sus formas llenas
de sus veinte años .
Por lo demás satisfecha
del cuerpo que ha
placido. " He dado
y amado tanto,
pero también he tenido . "

De quién ha sido
más allás de las ofensas
y los engaños pagados
en su pellejo, feliz
en sus entretelas y
consumado. Con el pesar
que cada cosa - encuentro -
quite un gramo,
limando sin retorno,
excavando, como el agua,
el vacío en torno.



2
( Vestida ya
de negro, la mirada
altiva, se inclina
tomando de la mano
al niño que
de lado, en babero
blanco con un extraño
cuello de esclavina,
adelanta el pié y
pide, con ojo
contrariado, ser
dejado.)

Hecha hija
de su hijo,
le pesa en brazos
ahora. Lo retuerce.
De nuevo pequeña,
huesuda y demacrada,
y sin embargo alargada
sobre él que ha sido
el fruto amado,
el campo, el objetivo
de una vida solitaria
encarnizada.

Ella que se echó
a trabajar,
de por sí sometida
a sus necesidades.
Llegada a patrona
y sanguijuela : la yedra
que lo ha receñido
y consumido.

Arruga tras arruga
restringida, disecada,
apergaminada.



3
( Con el vestido de organza
perforado, está
posando sobre un
pequeño diván.
Un brazo está
abandonado
a punto de caer.
Sostiene el mentón
con la mano.
Bajo elflequillo,
fija en lontananza
los ojos negros.)

Pronto envejecida
por el oficio,
sobre la silla en sombra
en la estancia,
teniendo todo el día
su sombrero,
cantaba quedo, sin
saber qué cosa,
el mismo estribillo:
" el halconcillo cazaviento
cae a tierra
en un momento."

Astro, fulgor, cometa,
dardo plateado.
También la estela
luminosa...
todo apagado.



4
( De medio cuerpo,
en pareja :
él con el sombrero
de fieltro y un doble
chal de seda parda
pegado al cuello,
ella un camisón
con rayas de murciélago
hasta el mentón.
Unidos, sí, por distración,
Miran, cada uno
en una dirección.
Se comprende
que hacía viento.)


Ella no quería,
pero mi abuelo de acuerdo
con su familia
preparó los papeles
y la esposó
la víspera de Navidad
del dieciocho.
Hacía siempre,
a pesar suyo, aquello
que se le pedía.


Fué, en la vida,
lo que no quería:
sierva y mujer
traicionada. Soportó
que el marido
tuviese dos casas
y que las manteniese
con su trabajo.

No tuvo nada o
poco de cuanto
más soñaba.
Y incluso aquel decoro
que esperaba
quedóle impedido.

Siempre y doquier
andando, con el dedo
sobre el mapa,
a la caza del tesoro.
No obstante la parte
que, sea como sea, falta
al sueño de infinito.





Los pedacitos
de papel removidos
sobre el cono apagado,
toman perfil,
devuelven tono y meta
atraen nexos
entre ellos
asumen el color
del pensamiento
se hacen lugares y
tiempos siempre más
distintos, en los que
reencuentran espesor
las figuras, esparcen
olor las virtudes
secretas, los ambientes,
las esencias de un
silencio suculento
red reserva almacén
de imágenes y sabor.



5
( En fila sobre
el puente estrecho
del embarco :
la niña con las señales
de la camiseta, su
madre con el pecho erecto,
el padre encima
de todos, en la
tabla inclinada
sobre el mar que los deslumbra
al paso de la tarde.
Y, detrás, en ancla,
aparece en la vela
el escudo de Saboya.

Él, monárquico
en casa socialista,
era la oveja negra
de la familia.
Su mujer, sastra,
lo incitaba diciendo
que en eso habría
ganado más respeto.

Él, que había sido
osado y, después, fascista
desde primera hora.
Con un grupo de amigos
se veía, para vencer
el aburrimiento, para
dividirse Europa
en el mapa.

Matado con los otros
en el dique del río,
temprano una mañana .
Dentro de la canasta vana
de plumas de oca llega
a ser descubierto,
sobre los pasos de
la hija mientras juega en
la galería del subsuelo
bajada y subida
hasta el duelo.



6
( De pie,
con la mano sobre el brazo
de un divancito
de madera.
Una amplia gorra
de la que salen en corona
los cabellos, sobre
un traje pesado
con falda de pliegue
y redingote
con el cuello
y los puños de terciopelo.
Sobre el fondo
un telón de brocado
sostenido por un cordón
de seda gruesa
detrás de la cabeza.
La fecha está escrita:
1.4. del ´18 .)

Para ella ha sido
el período más bello
de su vida,
aquel en el que
muchacha, del pueblo
de montaña,
había bajado para el servicio
en una casa burguesa
de Florencia.

Le gustaban las alamedas
a la hora del paseo
y las sombrillas
abiertas con el sol
y los coches de caballo parados
al lado de la calle.
Y, el domingo,
vestirse de fiesta
para lucir también ella
su figura.

Se ha convencido que
sólo allí, de verdad,
la han querido
y dice que desde entonces
sentía miedo, y
y ya no espectación,
por lo que le esperaba.



7
( Casi calvo,
un rostro redondo
rubricado por unos bigotes
densos y oscuros.
Con la chaqueta
de fustán,
con la cinta
de terciopelo negro
sobre la solapa.
El padre de mi padre. )


Este hombre que nunca
he conocido
y del que depende
mi vida.
Faltó, sin razón
- creía yo - poca
o mucha, a la cita.
De él sabía a duras penas
que, una vez viudo,
se había vuelto a casar
a despecho de su hijo
y que, atacado de trombosis,
estuvo en la cama
años y después murió.

Para mí de niño
llegó a ser,
por no sé
qué efécto
la imagen concreta
de un pensamiento, en el fondo
sin embargo no tan extraño :
la culpa del inmenso
desorden del mundo.



8
( La gorra,
la guerrera con el cuello
cuadrado y un cordón
blanco corto
bajo el brazo.
Sobre la nave en miniatura,
pronta a zarpar
con la proa de cartón
de su puerto.)


Hoy, de pronto, si
se deja ir,
dicen, es porque
cae enfermo :
la presión baja.
O tal vez, peor,
lo hace
por estar obsesionado.

Sabe que es
una impresión.
En él, cuando
piensa que la vida
ya ha pasado para siempre
y no se puede ya
jugar la partida.
Falta cualquier otra
posibilidad, se perdió
una vez terminada.

Pero el venir a menos
es fruto de la
sensación dolorosa :
que haya sido
engañado y hurtado,
en todo, de cualquier cosa.






La presencia cancelada:
la idea de una
cosa inanimada
llevada al punto
de hacerse esencia
definida, sin embargo en tanto
rostro opaco y
sin vida. Signo
evidente del desgarrón
sobre el cuadro decoroso
de la inatravesable distancia
del salto y del traspaso
en la ficción escandida
del presente.



9
( El niño apoyado
en la rodilla de
su padre que mueve
atento el mando
y mudo indica. Con la
madre que mira, embelesada
e inclinada sobre la radio.
En el cerco de oro
del saloncito.)


Se puede decir
que he nacido
y después crecido,
poco a poco criado
a la sombra del decoro.
Dispuesto a agradecer
lo poco pero seguro,
contento pero no
demasiado. Propenso
y sin embargo hostil
a cada revuelta,
llevado a conjugar
en absoluto
rechazo y sentido
del respeto.

Oh, el reflejo
amado, de perfil
ya nunca neto,
se hunde en exceso...
la cima del deslumbre
sobre el objeto.



10
( Con el yelmo de punta
y la esclavina,
sobre el caballo de juguete.
Contra el fondo
oscuro, de floresta.
Una mano sobre el flanco
y otra para sostener
el sable, encima,
entre cabeza y espalda.
Ríe con alguno,
delante, que - se
supone - lo acompaña.
Con pluma, sobre el blanco
de la cartulina, la fecha :
Mayo de ´908.)


Salió para el norte
de Alemania
a trabajar en la fábrica.
Se divirtió, a pesar
de las diez horas y más
al día. En el fondo
siempre menos que
para quedarse en casa.
Caido en simpatía
a la hija del patrón,
comprendió de golpe que
se podía colocar.

" Y la mama..y
yo, entonces. ¿ Qué
hubiera sido de nosotros ?
Mi pregunta
desesperada al abuelo, al
que le salía a flote
quién sabe por qué razón
aquel recuerdo.
"Pero... tenía una
cabeza de mula ."



11
( Yo, con seis años,
creo. Distraido, pero
no demasiado, con el juego
en la mesita de las
piezas del abecedario.
A pesar del estado
precario de la silla,
inmerso allí igualmente
en hacer combinaciones
sobre el cuadrante.)


La palabra, para mí,
venía de lejos.
Un a priori, casi,
lo percibía. Un excitante.
En un proceso en
algún modo inverso.
En darle por correspondencia
una realidad que en cambio,
más se tocaba y prendía, más
huía inconsistente
a los cinco sentidos.

Con el efecto de ser
lanzada contra un cuerpo
pronunciado y, en su
decirlo, de golpe reconquistado.



12
( Posando, sin
ropa, sentado
en el muro de recinto,
con insolencia
aprieta entre los labios
una brizna de hierba.
El mentón levantado,
la mirada
vuelta sobre alguna cosa
o sobre alguno
allí cercano.
Una rodilla
apuntala con la mano.
Y anotada la edad:
veintitres años.)


De la muerte lo salvó,
a duras penas, solo
el confinamiento.
Pero se había vuelto extraño
^ y no quería salir.
Como un niño.
Por casa, andaba
buscando ocupar sus gestos
y no quedarse en vilo
en el tiempo. Lanzado
sobre las huellas de la gata
cada momento.





... una realidad
recompuesta, rendida
lógica y ordenada
sustraida al
fluido incontrolado
de la vida, esperada
al paso y
deslizada en el largo
y estrecho corredor,
en el cuello del embudo
que la ha recogido
triturado y
rendido por encanto
en su ser
concluido y, en el
espacio de un instante,
intacto y encontrado.




13
( Sobre el paseo marítimo
en pleno verano.
EL blusón
picante y
una bolsita blanca.
Se pasea y habla.
La veo que
me mira,
y es feliz.)


Mi madre, amada
y, para amarla,
tenida más lejana.
Callada y distanciada
en cada plano,
sentida desbordante
y gastada a plazos.
Revista en etapas
de una vida mía
autónoma y distante.

Unida al mordisco
de la espera,
sin lograr, entre
nosotros, una conversación.
La otra punta
del hilo que me tira,
la fuerza de un recorrido
sin salida.



14
( Los ojos como alfileres
en la estrecha galería
detrás de la estola, además
el cuello y el mentón,
y un sombrero con
la visera adornada
de redecilla.
Sobre la foto
maliciosa y
rebuscada
escrita, debajo,
también la firma
con una grafía
clara y elegante. )


No había cosa
que no dijese
que sabía hacer.
Jamás parada o
con las manos quietas.
Sin descanso. "Sí,
pero la mía...".
Su argumento:
la casa y la cocina.

Hoy, bloqueada
todo el día
sobre una poltrona
delante de la ventana ,
quiere atada
la perrita
al espaldar
en la misma cautividad.


Ahora o después,
como quiera que sea en un andante
que se precipita y revolea,
con borbolleo de cascada,
cualquier cosa que sea.



15
( El cabello caido
sobre la espalda,
los ojos
pequeños y vecinos
y una mano
ciñendose la garganta .
En un vestido
de lunares. De poco
más de veinte años.


Constreñido por la extraña
invitación a la mesa
con el juego de lo prohibido,
distraido todavía
por su ir y venir
de la estancia de al lado,
el rostro colorado, con prisa
en tomar las mudas
colgadas con la ropa
sobre el fuego.
Bisbiseo, entretanto,
y gritos sofocados
más allá de la puerta.

Prendido y roido por los
celos, por venganza
encima
después para zaherirla,
desdeñoso a no
poder más.
Pero, a la
mama, no... por
un intenso pacto
entre nosotros, ni siquiera
una palabra. Me
dejaba, si estaba
sola, acariciarle
entre las piernas, mientras
planchaba y allí cachearle
en la falda corta.



16
(Con el delantal
que parece un visillo
prendido al cuello,
la mano tendida para saludar
y un pie puesto
con aire satisfecho
sobre la cestita.
Vista de perfil
la escena, en este
residuo de tarjeta.)


En el aula del jardín de infancia
retenidos tras el almuerzo
con la cabeza sobre el pupitre
en el deber de estar
silenciosos, mirarse
sin embargo a escondidas
y reir sepultados,
para no ser cogidos
de sorpresa
y puestos en el rincón.

Furtivas, corrían
lejos y sin descanso
las gordas hermanas,
entrando saliendo en coro
de puertas intraspasables
para nosotros a lo largo de los celestes
corredores y como retrayendo
con vigor en las negros
hábitos, trozo a trozo,
sus carnes rosas.




¿ A muerto acaso
aquel pasado ?
O se esconde fuera
de su campo,
en un objeto cerrado
y destacado...
El pedazo de hogaza
empapado en
la taza, aquel
sabor encontrado
de improviso,
retenido y resurgido,
detenido y retornado
a lo que a veces
puede ser evocado
por una imagen
que por reflejo
lo hace imaginado,
apenas percibido
en el torbellino de signos
conmovidos sobre el trazado.



17
( Una camiseta,
talla de medida
sobre los pantalones
que me divierto
en bajar
riendo al objetivo.
Con el cinturón
de nuevo estrechado
sobre la ropa.
En junio del 54
a los cinco años.)


Todas las mañanas,
a nuestra llegada
la habitual batalla
por las baldosas
del patio. Dadas
en concesión,
a discreción por nosotros
tiranos principiantes,
para colorear con
los pedazos de ladrillos
en fila de aspirantes.

Administradas, después,
por aquellas tres niñas
que era pacto, y cierto
aspiración no separada
del sentido de la culpa,
poder tocarlas
tomada cada una a prisa
detrás de los arbustos
del murito. Aunque
con poca pulpa
entre las piernas
y duro pecho.



18
( El cigarrillo
en mano
con el brazo replegado
en el pecho, en medio
de otra gente,
me escucha a mí
que casi a él
me agarro.
Sonriente, pero
también lejano.
La chaqueta de terciopelo
sobre un niki liso
y de mangas cortas.)



En su hablar
no ya de Dios
sino del destino,
la había sorprendido...
en aquella camiseta
sobre la piel
en el hálito cortante
en los vestidos sueltos
de la condescendiente,
de la licencia y de la
infracción a la costumbre.

Me deslumbró, a los seis años,
la primera vez
la idea del imparable
declinar, el correr
de todo a un punto muerto.




19
( Un babero
claro, los calcetines
de rayas y las sandalias
con los boquetes. Mi
padre atento, y
preocupado, tiene un perro
feroz,embalsamado.
Firmado, debajo,
el precio y, al lado,
la ocasión :
el cuarto cumpleaños.
Octubre del veintiocho.)


Yo, vuelto por
inversión el padre
de mi padre, en
esta imagen
obstruida, permanecida
en el estado del pasado.
Invertida
la relación
de tamaño
en una óptica
que queda sea como sea
equivalente.

Dispuesto, y contento,
a tomarlo de la mano
a hablarle del mundo
y de la vida,
guiándolo lejos.



20
( El pequeño vestido
hinchado, estrechado
con un lazo, con toda
la riqueza
bajo el busto
y la espalda adornada
de perlezuelas.
Y yo que tiro, con
aire de cansancio,
de un brazo
de la niña.)


El verano, después del almuerzo,
encerrado en la terraza
en el piso bajo.
Si no escapaba
montaba a veces sobre
la Marcelina.

Bocado jugoso, pulpa
de melocotón y fruto pleno.
Acostados en medio
de las macetas de geranios.
O, alerta y en oscuro
abajo en el sótano
sobre las cajas de la fruta,
a ella le gustaba
tener entre las manos
aquello que colgaba.

A mí, el gusto solo
de estar cogido.
Y la idea que era injusto,
para mí, y desventajoso
que no tuviese
el troncho.




Lo sumo, la raiz,
sí, de las personas :
la dimensión conjunta
una extensión del objeto
a símbolo y función
de retén, de duración.
El punto pleno
que sin términos
contiene el sentido
ilimitado en el cual
por convención
coinciden arranque y
recaida de la acción.




21
( Yo que miro
fijamente, delante mía.
Y tengo un delantal
con el cinto
y los calcetines de
la misma tinta oscura.
Los brazos a lo largo
de los costados. Pero no
relajado, en absoluto, más bien
contraido, como
"¿ quién va ? ". )

Me había sentido
un tanto turbado
de desdicha y de estupor
al descubrir
que uno no encuentra
nunca el puesto
que le corresponde
y que no alcanza a
a estar a una determinada altura.

Y ha terminado, para mí,
en suspenso el hecho
que vivir sea como
descubrir alguna cosa
de interdición
y de lo prohibido,
que todo nazca y
crezca a escondida,
que suceda en fin,
sí, en el miedo.



22
( Tengo una camiseta
larga, que cubre
las otras prendas.
Las sandalias de cuero.
Tenido por la mano
sobre la baranda,
del puente miro el mar
y una barca que
pasa allí delante.
Tengo siete años. )

Hela aquí,
suelta al viento
la vela de la infancia
en el horizonte.
Se encabrita a trechos incierta
retoma su fuga
más lejos.
Esculpida parecía
mi rueda
e indudable, de
cualquier modo abierta.
Sueños, proyectos y planos
todos, los más extraños,
veloces y deslizados
sobre las olas.

Si miro atrás, ahora,
me veo un poco anegado
del vacío que, como
un vidrio, se ha puesto
entre el mí de ahora y
aquel más alejado.
Cuanto más revelado
en muchos lugares y
aspectos, tanto
más ocultado.




23
( Ríe mi madre
volviendo la cara,
y mueve apenas
los cabellos ondulados
sobre la espalda.
El joven delgado,
más allá de ella levantando
pensativo la mirada,
está como inseguro
de una sonrisa.
En la tarde templada
que se adivina.)

A los arbustos del río
guió mi madre
el primer enamorado
y su hermano celoso
espiando sus pasos
corría detrás
tirándole piedras.
Cae de mañana
en un adiestramiento
antes de salir
para el frente.
Y ella fue, con
el eco de la gloria,
lo poco que entre los restos
fue encontrado.

Hojeándole los recuerdos,
siempre he pensado
en quien era y que
podía no haber sido,
en el azar al que se une
cada historia.




24
( Mi padre
jovencísimo, junto
a sus compañeros
que se intuyen
enfrente.
Bromean,
y él responde
mimando
gestos sexuales.)

Entre prácticas de
viejo y nuevo curso,
en una oficina
de la reconstrucción,
encontró la muchacha
que era todavía,
mi madre, entonces.
Y comenzó la historia
que me incumbe.

También él fue joven
y aprendió vicisitudes
y personajes del amor
Y sin embargo, entre nosotros
con mutuo pacto
fingimos ignorar
que esté probando uno
lo que ya ha hecho
el otro.





Figuras y objetos, sobre
la traza de lo concreto,
que diseñan la otra
cara del presente
escindido, evanescente y
deshilachado : aquella
del discurso sistemático,
hecho de lógica porción
de una inmensidad, espejo
o retrato de un valor
rehecho, experimentable
inmanente... alfabeto
hasta del abismo,
de la falta de sentido.




25
( Camisa
y corbatita bajo
una chaquetilla.
Manos detrás de
la columna, apoyado
con la espalda al
murito de la terraza.
La expresión un poco
perpleja, entre
satisfecho
y amoscado.
Y declarado también
el año : el 57.)


Viéndome
en esta foto
no me preguntaba, entonces,
que pasaría.
Estaba seguro
que más adelante,
fuera lo que fuese,
todavía
me habría mirado.

La cosa extraña es que
no me sentía
ser, en absoluto, sino
propiamente ya pasado.
Como cogido y parado
de vez en cuando
en alguna postura
contra el muro.
Alejado de mí
y, en parte, excluido
de cada posible futuro.



26
( Mi hermana
de pocos meses,
envuelta con un delantal
que la estrecha.
La tengo, perplejo,
por un dedo.
Casi pasmado.
Las mismas orejas,
iguales y ojos
y nariz y boca.
Tengo quince años.)

(Después, suena la hora
que uno ni siquiera teme.
Haber estado juntos :
descubrimientos y juegos
en la mísma ropa
y llegar
a perderse de vista.
Encontrarse raramente
y no tener, ahora,
nada más que decirse.
De una parte y otra
de un muro,
incluso encima.
Cada uno ha asumido
un papel, la parte
de una vida que
primero era común
y ahora dista quién sabe
por qué eventos.


Lo oscuro de las
redes divergentes
desde un punto
sobre mapas
al infinito.




27
( De mí que vengo
a mí más grande
y más lejano,
la imagen que
avanza del espejo
de un viejo ropero,
en la puerta que se
abre poco a poco.
Con una mano tendida
para hacer, tal vez, de
defensa y, la otra,
pegada a la camiseta
en el acto súbito
de cubrirse el rostro.)


Es que quedaba
ignoto, en el complejo,
en el sentido del retrato
y del contorno
que allí se había reflejado.
Distraido por el inverso
de mí mísmo
en mi aparecer
de pronto más preciso,
perdido en lo encerrado
en los puntos del objeto.


Y, hoy, todavía
cogiéndome dividido
de aquello que me pienso
no me veo,
ni joven ni viejo
no sé si bello o feo.
Aunque me desaparezco
casi del todo
como impedimento
me veo.



28
( Mi madre
mientras echa
atrás la cabeza
sobre la camiseta
de seda, sonriente.
Con un sombrero
negro. El vestido
ligero, fantasía.
Con una mano
cogida a la garganta.
Llena de vida,
ardiente.
Sus veinte años.)

Pero no la reconozco.
La miro y no
la veo: el modo
no me es conocido.
Como cuando rebuscava
en su bolsita,
entre la cajita de ciprés
el espejo y la limita.

Que ella viviese
y fuese ya feliz...
mientras yo no estaba,
no existía
ni siquiera como soplo
o impronta o vacío.




El descubrimiento que
los tantos mínimos
y desparejados trozos
pertenecen al mismo
sistema general,
hecho de partes
y de relaciones
que tienen también
un sentido, en su
desorden total.



29
( Los padres, detrás.
El padre, de pie,
satisfecho teniendo
la mano de la hija
que lo mira
de soslayo, bajo el ala
del sombrero de paja, un ojo
atento al objetivo
y la otra mano apretada
para extender los pliegues
del vestido.
La madre está inclinada :
sostiene al pequeño,
con un sombrero de papel
de periódico y con el cubito,
montado en equilibrio
sobre el caballo de columpio.)

De él, de
su carrera
día a día :
el negocio, la casa,
la familia.
" Por los hijos,
Giovanna.."
Y sin embargo ya el destino
que lo pilla
por la espalda,
firmada la condena
sin apelación.
Y no pensar, si alguna vez
tuviese el tiempo,
que se achica
y engaña la distancia,
en el camino.

Reventado, él,
de cáncer de intestino
y muerta, un año después,
de tumor, ella,
en el cerebro.
El más jóven
perdió la cabeza
y la hija que se afana
en tapar los boquetes,
a hacer la cuenta
de lo que queda,
para curar la desgracia
del hermano,
pagada en ocasión
por dos veces
en daño e ingenuidad
la herencia.




30
( Todo recogido,
las manos juntas
sobre la nariz,
arrodillado sobre las escaleras
diciendo las oraciones.
Con los ojos fuera,
pero, distraido,
de las intenciones, para
salir en el retrato.)

Descubierto casualmente
por mi madre
echado en la cama,
los bolsillos de los pantalones
llenos de mujeres desnudas
figuras apetitosas
cortadas del periódico.
Amenazado de oscuros
castigos de muerte
y de cadena.
Sin embargo, a pesar de
los miedos, implicado
y atraido
por la lógica por la que
las cosas bellas
deben hacer mal.

Baja, sube
se precipita en el vacío
y de nada
vale...



31
( Los bigotes oscuros
al cepillo,
posa con la
divisa de caballería.
Seguro de sí mismo
pero distraido,
apoyado con la
mano entre la columna
y el muro.)

El abuelo rehusaba
inscribirse en el
partido y , de noche,
venían a llamarlo.

Mi madre cogió
por ello un mal de nervios.
Se tuvo que ir
porque no lo dejaban
quieto.

Desde entonces no pudo
más que sobrevivir.
Lo había ya comprendido
que nada, o muy poco,
había cambiado para él.
Pero nunca que fuese
a ensalzar
su pasado.

Héroe de un tiempo
un tanto superado,
a cambio de una idea
de libertad, fué
ofendido y después traicionado.
Analfabeto, el domingo
compraba l´Unitá.



32
( El pequeño envoltorio
abandonado en medio
de cintas y de lazos,
en el cestito, envuelto
en flores blancas.
Impreso, debajo,
unido a las fechas
un verso novenario : " Nada
de la vida conoció "


Dentro de la fuente
de aguas fue, a la
deriva, naúfrago.
Llevó no sus pensamientos
placeres y ansias
de otros.
Pez de un mar mínimo
fue sacado fuera del vaso,
de sombra llena
fue destacado
y , sólo por pocas horas,
denunciado a la ley
y al elenco de los
hombres de estado.


Estado era sólo
ordenamiento de funciones
no logrado. Comenzado
alguno y
nunca terminado.





... un signo
el dato, pero no
memoria o nostalgia,
de lo que ha sido.
Amado o no amado,
sea como sea, desconocido.
Perdido totalmente,
caido dentro
de su concluir
aquel mismo
ser fijado
antes de morir.








  Paolo Ruffilli Mail: paolo.ruffilli@alice.it